
Esta tarde tenía reservado el plató 5 para mi sesión de fotos del trabajo de iluminación. Era la segunda vez que lo reservaba, pues mi modelo se había puesto enfermo la semana anterior y tuve que anularla.
Media hora antes de las seis, mi presunto modelo me manda un sms para decirme que no va a venir y me quedo, literalmemte, compuesta y sin modelo, por segunda vez...
La desesperación me consume, pues mis planes, mi cuadrícula perfecta de trabajos, horarios y esquemas, se ha venido abajo.
No tengo modelo, no tengo tiempo para llamar a nadie, el reloj corre...
Salgo fuera del plató para despejarme, para relajarme y pensar. Veo las sillas colocadas en perfectas líneas, listas para la conferencia a la que no puedo asistir y que ya había dado por perdida.
Me encuentro con Manel Esclusa, está ya preparándose para recibir a su público.
Sin pensarlo, me surge un desparpajo desvergonzado y le digo,: "Manel, ¿estás solo?, necesito un modelo para mis fotos, será un momento, ¿te vienes conmigo?" y sin darle tiempo a reaccionar me cuelgo de su brazo y lo arrastro hacía el plató...
Manel se deja hacer como un corderito que va al matadero; le siento, le peino, le muevo el mentón para buscarle el perfil, le digo que me mire...
...y él me obsequia con esta mirada desafiante que me atraviesa, infinita y lacerante como un cuchillo.
Sólo espero que a través de su mirada azul, algo de él, de su talento, se haya filtrado hasta mi retina y me de inspiración...
A veces, simplemente las cosas ocurren
Olga
Ps: finalmente fui a la conferencia.
Al terminar, Manel me dice : "sacáme guapo, ¡¡eh!!"
Qué más se puede pedir...





